A continuación les presentamos un relato redactado por Kelly, una amiga y antes estudiante de Hablea quien nos ha compartido varios artículos sobre sus viajes en Colombia. En esta ocasión, ella nos cuenta su experiencia en uno de los lugares que más lleva en su corazón, Jardín-Antioquia.
Este ejercicio de expresión escrita, ha sido de su total inspiración y deseo de compartir con otros su mirada como turista y ahora habitante de este paraíso.
La primera vez que fui a Jardín.
Después de haber salido de la ciudad de Medellín, la ruta a Jardín era bonita. Viajamos en un paisaje montañoso con cincuenta tonos de verde: de las plantas del café, de los plátanos y los bananos, los árboles silvestres. El bus estaba completamente lleno. Era el fin de semana ‘del Festival de cine’ en Jardín y mucha gente de Medellín visita el pueblo. Una vez que llegamos, no pude dejar de sonreír. El ambiente del pueblo me gustó inmediatamente y me sentí como en casa. Ya no sabía qué iba a pasar más tiempo aquí que he planeado.

Foto tomada por Kelly Hendriks
El primer día exploré el pueblo con todos sus colores, casas tradicionales, cafés agradables y calles destapadas. Fui de compras y visité un restaurante recomendado, Jardín de Jardín. Es un lugar con muchas plantas con un ambiente amable y ‘verde’. Aquí comí ‘dagens lunsj’ – sueco para ‘menú del día’ -, completamente vegetariano y muy rico.
Para experimentar la vida cotidiana, me senté en el parque tranquilo bajo los árboles colosales (‘el parque’ es el nombre local para la plaza principal) y me tomé un cappuccino. El café aquí es más suave y menos amargo que en Europa, delicioso.

Foto tomada por Kelly Hendriks
Me di cuenta de que la gente está relajada, amigable con tanto los locales como los extranjeros. Ya he descubierto un hábito local y peculiar: las sillas generalmente son tán incómodas que los locales se inclinan en la pared del café 🙂. Las sillas están pintadas en colores diferentes, patrones diversos y a veces con paisajes, aves, montañas. Y todas están pintadas a mano, impresionante.
Por la noche encontré a mis dos profesoras en una crepería, Cristina y Alejandra en una crepería donde sirven crepes franceses deliciosos, pero la dueña, Yarima cocina sus crepes con mucho amor y es 100% colombiana. Ella aprendió a preparar crepes en Francia, es un lugar recomendado, específicamente si también te falta una taza de buen té. Aunque ya conocía a mis profesoras, fui tímida y vacilante para hablar español. No fue necesario, en la vida real eran más acogedoras que en línea. Me alegré mucho de empezar mis clases en el pueblo. Dos veces por dos horas, cuatro días por semana. De esta manera conocería los cafés, sus bebidas, especialidades y ubicaciones.

Kelly, Cristina y Alejandra en nuestro primer encuentro.
Me di cuenta de que los miércoles, el pueblo era muy diferente. Los otros días de la semana, Jardín es un pueblo vibrante. Los miércoles no hay casi gente, las tiendas están cerradas, el parque está casi vacío. Me pareció un día ideal para visitar la reserva del gallito de roca. Es el ave nacional de Perú y ya lo vi una vez en Perú de lejos hace muchos años.

Foto tomada por Kelly Hendriks
En ‘La Reserva del gallito de roca’ (las aves pueden venir y salir como quieran), qué está ubicado a solo cinco minutos del pueblo, vi muchos machos, aún bastante cerca. Son aves muy hermosas, pero no trinan bien. Espero por ellos que las hembras se sientan más atraídas por la estética que por el sonido ;).
Como nosotros en Holanda podemos hablar sin parar del tiempo, la gente aquí puede hablar del café. Ya era hora de visitar una finca de café local. Tomé la chiva multicolor para la vereda, yo era la única ‘gringa’ que salía del pueblo en la mañana. Me bajé en la última parada, solo fue una pequeña caminata a la finca Los Angéles. La finca está ubicada en un lugar impresionante con una vista típica de esta región, en la vereda la Casiana. Tiene una vista panorámica de los picos, puedes sentir el aire puro que te da ganas de caminar y explorar los alrededores. Es una finca manejada por la quinta generación, y la última. El señor Andrés me recibió con mucha generosidad. No voy a explicar el proceso del café aquí, es mejor que lo experimentes tú mismo en una finca.
Tuvimos suerte, fue la temporada de la cosecha y pudimos cosechar los granos rojos, los cuales estaban maduros. Hay granos maduros todo el año, pero en los tres últimos meses del año es la cosecha más grande. Fue muy interesante ver el largo proceso, desde la cosecha de los granos hasta el café molido. Después del almuerzo bajé al pueblo en una ruta agradable, entre otras fincas de café, plantaciones de plátanos y de bananos. Estaba sorprendida de que los trabajadores pudieran trabajar en las pendientes tan empinadas.
¿Sabías que… ?
- ¿Los caballos tienen un ‘paso fino Colombiano’? Es como participar en un concurso, pero con un campesino en la espalda.
- ¿Los conductores de los mototaxis en Jardín tienen un teléfono EN la pared de un café y está afuera?
- ¿Jardín tiene muchas fiestas y actividades? Yo experimenté el festival de cine en septiembre, el festival de tango y Halloween.
- El pueblo tiene un teatro en donde puedes asistir a películas, conciertos y espectáculos?
- ¿Puedes hacer muchas excursiones alrededor del pueblo? Algunos son muy activos, algunos son más educativos y más tranquilos.
- ¿Cada Bus Escalera (chiva) es única, tiene un nombre y es pintada a mano?
- ¿Hay muchos miradores alrededor de Jardín? Puedes visitar la mayoría a pie y disfrutar un buen café con la vista del pueblo y las montañas circundantes.
- ¿Los jueves puedes participar en un intercambio de idiomas? Locales que quieren practicar su inglés, alemán o francés encuentran turistas que les ayudan con eso. También es una manera agradable y fácil para encontrar locales.

Foto tomada por Kelly Hedriks
¿Por qué tomar clases de español en Jardín?
Lo más importante es que prefería tomar clases en un pueblo y no en la ciudad. Una vez, buscando, encontré la página web de Hablea. Me gustó lo que leí, las diferentes opciones, diferentes profesores, la metodología. Después quise leer más sobre Jardín. Inmediatamente me pareció un pueblo en donde me podría sentir bien. En mi primera cita con Alejandra, ella me lo confirmó. También me dijo que todos los que visitaban Jardín querían regresar. Ella tenía toda la razón. Me fui del pueblo varias veces, solo para volver :). Después de haber viajado varios meses por Colombia y Ecuador, regresé a mi país, Paises Bajos. El sentimiento de querer regresar a Jardín no me salió y decidí viajar a Jardín en 2025 de nuevo para pasar el invierno en el pueblo. Fue un reencuentro muy agradable, encontrar amigos de antes, caminar las montañas otra vez, entrenar en grupo.